Minería y capacitacion

Minería: cómo capacitar a cientos de personas en distintos lugares con el mismo estándar

En las Jornadas de Minería y Empleabilidad que se hicieron en septiembre en la Legislatura de Mendoza, el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, lo resumió así: «La minería necesita empleabilidad, necesita gente». Un solo proyecto de cobre puede demandar casi 4.000 puestos durante la construcción, entre directos e indirectos. Y esos proyectos llegan con el compromiso de contratar personal de las localidades cercanas.

Esa gente está y quiere trabajar. Lo que muchas veces le falta es la formación para la tarea que se le va a pedir.

El desafío de la escala

Capacitar a diez personas en una oficina es simple. La dificultad aparece cuando son cientos, repartidas en distintos frentes, campamentos y localidades, y muchas veces trabajando para contratistas distintas. Con turnos rotativos, además, la cuadrilla nunca está completa en el mismo lugar.

La capacitación presencial obliga a juntar grupos, trasladar instructores y repetir el mismo curso una y otra vez. Cada repetición sale un poco distinta, porque depende de quién la da y del tiempo que hubo ese día. Así, el estándar de la empresa termina en manos de cada instructor.

Por qué un curso general no alcanza

Un informe de la OIT sobre la región minera del litio encontró que la distancia entre la formación disponible y lo que necesita el sector está, sobre todo, en las competencias específicas que pide cada empresa.

Cada empresa tiene sus procedimientos, sus criterios de seguridad y su forma de hacer cada tarea. Eso es lo que su gente necesita aprender, y un curso general no lo puede enseñar.

Un centro de formación propio

Con el módulo de capacitación de Track, la empresa tiene su propio centro de formación. Sus procesos, sus criterios y su forma de trabajar se convierten en cursos digitales. El conocimiento lo aporta la empresa y la producción la hace Track.

La empresa asigna los cursos y cada operario los recibe en su WhatsApp, esté donde esté. Son cápsulas de video de hasta dos minutos donde un capacitador explica cómo se hace la tarea. Después de cada video, el operario responde preguntas por audio o texto en el mismo chat, y pasa al siguiente recién cuando las aprueba.

Todos reciben el mismo contenido, explicado de la misma manera, sin importar cuántos sean ni en qué provincia u obra estén.

La empresa ve en tiempo real el avance de cada curso y en qué punto está cada persona. Si alguien se atrasa, el sistema le recuerda lo que le falta para terminar.

Conocer a la gente de la zona

Formar personal local también le permite a la empresa conocer las habilidades de la gente de la zona, mejora su empleabilidad y fortalece el vínculo con la comunidad. En proyectos donde la relación con el entorno es parte de la operación, eso pesa.

El compromiso es contratar en la zona. El estándar lo pone la capacitación.